Cuando les cuento a mis alumnas que están embarazadas, que yo practique deporte y monte bici hasta los 6 meses, estoy segura que  piensan : “Es que ella porque  es medio loquita por la bici”

Por eso hoy  les quiero contar la historia de Viki Calisto , una deportista increíble que seguro las inspirara para que en su embarazo puedan seguir disfrutando del deporte:

Soy Victoria Calisto y quiero compartir con ustedes mi experiencia del deporte durante el embarazo. No soy doctora, pero tener conocimientos de medicina, leer e informarme y escuchar mi cuerpo me ayudo inmensamente en este proceso.
Hace un año iniciaba el año normalmente, llena de metas deportivas y entrenamientos exigentes. El año deportivo inició bien, durante los primeros meses competí en trail y MTB obteniendo buenos resultados.  Sin embargo, algo en mí estaba diferente, no rendía igual, me sentía cansada y solo quería dormir. Al no sentirme normal en mis entrenamientos decidí hacerme exámenes…. y OHH sorpresa, estaba embarazada!!  Entonces así, sin saberlo empecé mi embarazo haciendo normalmente deporte.

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Obviamente mi primera reacción fue asustarme no solo por estar embarazada (jaja), sino también por todo el deporte que había hecho durante esas semanas. Recurrí urgente donde mi Ginecólogo, quien cabe recalcar que me conoce desde hace muchos años y sabe todas las competencias que hago y cómo es mi estilo de vida. Fue un alivio en esa primera cita saber que mi bebe estaba totalmente implantada y perfecta! (🙏🏼). Además, saber que esas primeras semanas de “riesgo” normal en cualquier embarazo ya habían pasado. Pero, me quedaba la duda de ¿como no había afectado en nada lo que yo venia haciendo?. Mi Dr me hizo entender que mi cuerpo estaba acostumbrado después de tantos años a la exigencia física, y por esa razón el hacer  deporte no era extraño y no había sido ningún riesgo en mi embarazo.
Y.. de ahora en adelante?? No sabia mucho del tema, pero sí sabía y sentía que quería seguir haciendo ejercicio. El ejercicio ha sido parte de mi vida, y si todo estaba bien, porque no iba a continuar?. Entonces fue importante hablarlo inmediato con mi Dr. y el me dijo algo que se grabó en mi mente por siempre “solo tu sabes hasta donde, cómo, cuanto… y cuando”
Ahí entendí, más que nunca que como deportista había aprendido a escuchar mi cuerpo y conocerme, conocer mis sensaciones, mis necesidades, mis esfuerzos, mi cansancio, mis capacidades y mis “limitantes”. Como deportista sabía más de mi cuerpo, de esa conexión con mis músculos, corazón, pulmones y que solo YO podía saber como estaba, que solo YO podía saber si el ejercicio me estaba haciendo bien o cuanto cansancio generaba.
Así pues, este auto conocimiento era la base para que yo pueda seguir haciendo deporte en mi embarazo.

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Debo admitir que para mí no fue fácil pasar del dicho al hecho. Siempre he sido una mujer que me he esforzado mucho, he tratado de nunca rendirme y siempre he luchado y me he esforzado por poder más y más. Nunca me había “limitado”. Pero ahora era cuando debía cambiar esto, por mi bebé. Debía aprender a escucharme aún más, a cuidar que mis pulsaciones no sobrepasen mi 75%, que mi temperatura corporal no aumente, mi hidratación, mi cansancio. Debía aprender a cuidar más de mí para no poner ni un poco en riesgo mi embarazo. Así pues, decidí seguir haciendo ejercicio pero con un extra atención en mis sensaciones. Además quedamos con mi Ginecólogo en hacer revisiones más continuas y a su vez, yo en cada cita debía contarle toooodo lo que hacía.

Entonces, así fue como seguí corriendo, haciendo bicicleta de montaña, fortaleciendo en gimnasio y haciendo Yoga durante todo mi embarazo. Para informarme más acompañe mi proceso con un buen libro (The Pregnant Athlete), que me despejó muchas dudas, me motivó, pero sobretodo me dejó una frase clave en mi cabeza.. “Porqué nos preparamos para eventos deportivos, pero para el parto, que es un proceso tan exigente, dejamos de prepararnos físicamente?” Esta frase me hizo entender que el parto requiere preparación, mental y física. En mis planes estaba luchar por un parto natural, y por ello me decidí en preparar mi cuerpo para tener la fuerza, pero a su vez la apertura y flexibilidad necesaria.

De esta manera continúe con mis “entrenamientos“, con los que pretendía mantenerme activa y saludable. No busqué en ningún momento mejorar mi rendimiento físico, por lo contrario, busqué oxigenarme, mantenerme activa y disipar mi mente. Continué corriendo, haciendo bicicleta de montaña, fortaleciendo en gimnasio con ayuda de un entrenador personal capacitado en entrenamiento en embarazo y con Yoga para embarazadas.

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Seguí haciendo ejercicio diario, pero con el tiempo, a medida que crecía mi barriga fuí adaptando el deporte a mis posibilidades. Poco a poco en mtb y en trote empece a optar por caminos más sencillos, menos técnicos. Después, empece a caminar más y trotar menos, a hacer más bici indoors (sin dejar de salir unos días) y seguí fortaleciendo en el gimnasio, disminuyendo ejercicios de impacto y de abdomen. Mientras tanto, mis terapias de yoga aumentaban, cada vez necesitaba más yoga para aliviar malestares e incomodidades normales del embarazo, y a su vez para abrir mi cuerpo, mis caderas y prepararme para el nacimiento de mi bebé.

Es importante mencionar que en general cuando salía a hacer cualquier deporte trataba de poner el 200% de atención. Más atención en el camino, en cada piedra, cada cruce de peatones o autos, cada perro, todo todo. Porque seamos sinceras… perdemos mucho la atención y el equilibrio, entonces necesitamos estar más atentas en general.

Finalmente, puedo decir que todo el deporte y yoga me mantuvo sana mental y físicamente durante esos 9 meses. Hice ejercicio hasta el último día y nunca tuve complicaciones, nunca tuve sustos, nunca sentí que me ponía en riesgo . Mi mi bebe crecía normalmente y yo me mantuve energizada, saludable, bien física y emocionalmente.

Algo muy importante en este camino fue que mi esposo siempre me apoyó, aunque creo que él tenía más miedo que yo. No es fácil ser “extraño”, es decir, nosotros tenemos la capacidad de saber si estamos bien, de escuchar nuestro cuerpo y sobretodo de sentir a nuestro bebé. Pero ellos son un poco ajenos de esas sensaciones propias. Por eso, para mí siempre fue importante contarle todo y explicarle todo. Desde un inicio le expliqué que el ejercicio me hacia bien, me daba paz y felicidad y que yo sentía que todo estaba bien con nuestro bebé. Además que tomaba todas las precauciones y me cuidaba mucho más que antes. Sobretodo, algo importante fue siempre mencionarle que yo nunca pondría en riesgo a nuestro bebe.

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Pero.. No voy a mentir que yo también tenía un poco de miedo. La panza no es transparente para saber exactamente cómo está tu bebe momento a momento. Pero trataba de día a día analizarme y confiar. Analizaba los movimientos de mí bebe, como estaba la panza, mi alimentación, mi hidratación y si había algo extraño tanto antes como después de ejercitarme. Por otro lado, confiaba en mis cuidado y confiaba en que si no tenía ningún síntoma o signo anormal o de alarma, entonces quería decir que todo estaba bien. Básicamente… confiaba! Confiaba que el ejercicio le hacía bien a mi bebe, que esa alegría que yo sentía al salir le transmitía!
Además, yo siempre le hablaba a mi bebé y le contaba lo que yo veía, lo que yo sentía escuchaba mientras corría o estaba en la bici. Y definitivamente creo que esas sensaciones de felicidad, amor y paz las he transmitido. Hoy en día mi hija a sus 4 meses disfruta de salir a caminar, trotar o ciclear conmigo, de la naturaleza, el viento y los pajaritos. Hoy en día mi hija es una niña sana, buena y feliz!

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Con esto solo quiero motivar a que seamos cada vez más mujeres que nos informemos y que a medida de nuestras posibilidades (cada mujer y embarazo es diferente) luchemos y logremos normalizar al embarazo como el proceso que es, no como una enfermedad. Cómo dije a un inicio, no soy medico. Solo hablo de mi experiencia, como yo experimenté (sin riesgos), aprendí y demostré que es posible llevar un embarazo haciendo ejercicio. Que es posible romper los tabúes tan desactualizados de los médicos de nuestro país, que lo primero que nos dicen si estamos embarazadas es “no haga nada”…”todo es peligroso” y de ejercicio “ni hablar”. Obviamente no pongan en riesgo sus embarazos por ningún motivo! Si tienen alguna complicación, alguna razón específica por la cual requieran reposo o no ejercitarse por favor síganlo al pie de la letra….
Pero si lo que tienen es MIEDO??? Les invito a salir! Agarren sus bicicletas, sus zapatos, lo que sea y hagan deporte! Van a ver cómo su mente se aclara!

 

 

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